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domingo, 26 de febrero de 2012

Apuntes sobre la Libertad V


Estoy convencido que pensar es pensar con otros, compartir perplejidades. O al menos
creo que estoy convencido de eso. Y este escrito no busca ser otra cosa que eso.
¿Libertad o destino?. Si somos libres, jamás podremos saber con certeza qué nos deparará el futuro. Si estamos predestinados, podemos conocer ese destino o no. Y este último caso, a saber, estar predestinados pero sin conocer nuestro destino, puede llevarnos a tener una falsa ilusión de libertad.
Borges diría que “no saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada”. Aunque también agrega, en “Para una versión del I Ching”, lo siguiente:
El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida.
Nada nos dice adiós. Nada nos deja.
No te rindas. La cárcel es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber un descuido, una hendidura,
el camino es fatal como la flecha
pero en las grietas está Dios que acecha.

martes, 21 de febrero de 2012

Apuntes sobre la Libertad III


Para tener una intuición artística del planteo podemos remitirnos a la lotería babilónica borgeana o los libretistas mundiales dolinescos. El centro de la discusión sería poder saber si somos libres o no, cuándo, cómo, porqué, para qué…
Pero sucede que la libertad no puede verse ni encontrarse, sólo puede atestiguarse. Atestiguar algo quiere decir afirmar que algo existe aunque no se pueda ver en ese momento. La libertad no se deriva. Ponerme libre significa creerme libre. Estamos en el ámbito de la creencia y no de la certeza. La libertad está condenada a atestiguarse en obras. Somos libres porque podemos arrancarnos del curso de las cosas, de las leyes de la naturaleza y de todas las necesidades. Pero es el recorrido entero de una vida el que justifica la creencia puramente formal y vacía de mis posibilidades.